domingo, 28 de enero de 2007

Ya están aquiiiiiiii...

Advertencia: al que le gusten las navidades, que no lea esto. Como todos los años, nada más pisar noviembre nos emborrachamos de espíritu navideño. Ikea es la primera que días antes anuncia que el mismo día 1 ya podemos acudir para empezar el derroche que prolongaremos hasta la maratón final en la madrugada del 6 de enero.
Los tontos: ¿Es que dan premios al que más gaste? No, a la gente le gusta consumir. Saldrán reportajes en las noticias en los que dicen "uy, calla, calla...la cuesta que me espera en enero" pero con una sonrisa mágica porque, aunque tengan que tirar de la tarjeta de crédito y pagar en varios meses, ¡qué bien sienta sentirse rico por una vez!
Los listos: los osos polares. Sí, porque se la pasan durmiendo.Lo bueno: Mientras, el resto de empresas comienza con la selección del personal de refuerzo. De esta forma, los pobres podemos trabajar y para irnos directamente a las rebajas: me he convertido en uno de esos duendes que ayudan a los reyes. Seré la que envuelva los regalos de la mitad de la ciudad, así que creo que conseguiré escapar de los críos, pues dudo que los papis acudan a mí con ellos delante (uy, que parece otra cosa).
Lo mejor: No todo es consumismo. También flotan por el ambiente burbujitas de amor. La gente se vuelve amable y generosa, sorprendente. Así que las ONG's aprovechan para captar socios o únicas donaciones.
Lo que me pone histérica: El tráfico. Me pone de los nervios y ni siquiera tengo coche. Cuando lo tenga espero que alguien me prohíba cogerlo de noviembre a enero. Atascos interminables... pero sobre todo pitas y más pitas, por lo menos podrían tener el detaye de simular una melodía navideña. ¡No, esa musica no! Segunda cosa que me saca de quicio, los villancicos cantados por niños con voz celestial. Quisiera dar el premio este año al disco de villancicos que ponen en El Corte Inglés, por elegir a un cantante con voz de borracho al que parece que lo obligaron a grabar, ojalá sea el único disco que pongan.
Lo triste: La tele. ¿Es que los programadores pillan vacaciones? ¿No hacen pelis de navidad desde los 90? ¿Por qué tendremos que ver de nuevo “Solo en casa 2” o “Mira quién habla ahora”? ¿Cruz y raya no se cansan? ¿Jose Luis Moreno tampoco? ¿Cuatro optará de nuevo por los guiñoles? ¿No hay más sitios para dar las campanadas?Lo más triste: No tener familia. Los niños que tampoco tienen.
Las cenas de Nochebuena y Fin de año: Reunión de toda la tropa. Verás a ese tío tuyo que te saca de quicio, al borracho de la familia, a la abuela más chocha que nunca, lo buena que se está poniendo tu prima, y lo maleducado que se ha vuelto tu sobrino. Aguantarás los chistes malos de tu cuñado, algunos roces que intentas evitar porque en Navidad no se debe discutir, que te cojan los cachetes como si aún fueses un crío, las preguntas indiscretas, las sonrisas de agradecimiento -que no de satisfacción- por los regalos, la carrera por ver quién se termina las uvas a tiempo, beberte dos copas de cava de golpe por cada polvorón… A pesar de todo, esas cenas son bonitas.

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