lunes, 29 de enero de 2007

Me tiene loca, me tiene loca

La dueña de mi piso. Es lo malo que tiene vivir de alquiler, tienes que aguantar a la casera. Y peor te lo pongo si vive 4 pisos más arriba que tú, ¿Y si además es una de esas jubiladas que no tienen nada que hacer? El agua y la luz hay que pagárselas en mano, así que mínimo la tengo que ver una vez para que me dé la factura y otra para darle el dinero. Me toca a mí porque soy la que más tiempo pasa en casa, según mi madre (Vamos, lo que se denomina coloquialmente escaqueo).
Y SIEMPRE que me ve me dice algo, que si barre el patio, porque hay una percha ahí que está desde antes de Navidad, no le has puesto la tapa al hueco del patio, oye que aún no le has puesto la tapa, tienes la nevera que no usas en el patio mal tapada se te va a estropear así con la lluvia (menos mal que la nevera es mía), creo que hay una tubería rota porque hay un charco en el patio (el charco era de la lluvia), mira a ver que vaya el portero para arreglar la tubería…Dios, ¿Por qué se pasa el día asomada al patio? Creo que ella tiene ventanas a la calle igual que yo, y es más propio de las jubiladas asomarse por esas, que tienen más movimiento.
Si a eso le sumamos que ahora sí hay una tubería rota, la de mi baño, pues la mujer ya tiene movidilla para un par de semanas. Nunca estoy en casa así que me tengo que quedar expresamente estos días en los que se arregle (aunque ella se ofrecía a permanecer aquí si yo no podía y así poder inspeccionar como está todo).
Pues bien, me señaló un día de esta semana a las 9 de la mañana para que vinieran a arreglarlo. Cuál fue mi sorpresa cuando abro la puerta y resulta ser ella con la vecina del tercero (otra jubilada con ganas de marcha). Al parecer ambas son fontaneras y sabían perfectamente que la humedad de mi baño se debía a la presente vecina. Hasta que lo vio y con toda seguridad determinó: Esta humedad no tiene nada que ver conmigo, porque si no la del segundo estaría nadando.
Se desarrolló una tertulia de crítica a las vecinas que han pasado por el edificio hasta que conseguí echarlas, no sin deducir que entonces se debía a la del segundo. Como no, ésta también debería visitar mi baño entonces, pero sólo con verlo diagnosticó “No es mío porque en mi casa no hay nada. Esto seguro que es de los del edificio del al lado, porque las casas son simétricas” (Espera…si ella hubiera tenido humedad, ¿A quién se debía? ¿A la del segundo o a la del tercero?).
Por si no tenía suficiente con tres fontaneras, el portero también subió y sabiamente dijo: pues tiene que venir el seguro, abrir eso y decir de dónde es realmente. Vino el joven fontanero en cuestión y amablemente le ofrecí un vaso de agua, lo que él interpretó como un intento de ligoteo (¿?) al que pretendía sumarse. Total, que la avería es de la comunidad del edificio. Al día siguiente vino al fin el que de verdad lo iba a arreglar, pero sólo a echarle un vistazo rápido (Joder, para esto pierdo yo toda la mañana en época de exámenes).

Ahora tengo que esperar a que me llame –en principio el recorrido de llamadas iba a ser fontanero-dueña de mi piso-mi casa, para que la viejecilla tenga movidilla, pero no quise darle el gusto- a ver cuándo coño más tengo que quedarme aquí, y yo con un agujero en el techo, que aún les tengo miedo a los gremlins y como salga uno por ahí… (¿Quién se ofrece para hacerme compañía?)
Confesión –en voz bajita- : hoy 28 de enero, 6 meses con Krabat…

No hay comentarios.: